Esta última semana ha sido algo ajetreada, pero a diferencia de otras, no por la actividad y el ritmo fenétrico que en el último año ha sido una constante de mi vida diaria, sino por muchos pensamientos contradictorios en mi cabeza y sentimientos que me han tenido algo desconcertada... El paso por Sevilla en esta última ocasión me volvió a remover cosas que creía superadas. Pero, como dice la canción de Serrat...
Todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar....
... Caminante son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar... Así, parece que vuelve a salir el sol y vuelvo a la vida y con ganas de conectar conmigo, con mi blog y mis historias y, de alguna manera, haceros partícipe de ellas. ¿Qué ha pasado hoy o cómo ha saltado de nuevo la chispa? No es que sólo se deba a la peli que he visto hoy en el cine, pero, en parte, me ha servido para volver a enganchar... La peli es Julie & Julia, en la que me he sentido identificada a veces con Julie, por aquello de que escribía un blog y cómo se comunicaba con el mundo y sobre todo con ella misma a través del mismo. Pero, también me he identificado con las dos protagonistas, Juie y Julia, quienes encontraban un placer el cocinar, no sólo por el disfrute y el goce de la comida de esos exquisitos manjares y complicadas recetas que preparaban (lo que no puedo decir de mi cocina), pero sí en cómo conseguían desconectar del mundo, de sus problemas y malos rollos mientras cortaban cebollas, batían huevos, o cuidaban con atención lo que ponían al fuego... La lección reaprendida... el placer de la vida se encuentra en las cosas más simples... Disfrutemos de ella en todos los momentos...