
Es 28 de diciembre, el
día de los Santos Inocentes y como llovía a mares desde por la mañana, decido hacer una visita a los Pepes y pasar con ellos el día en su casa, en Umbrete. Sus vecinos y amigos son todos unos bromistas y siempre con ganas de fiesta, así que uno de ellos ha gastado una broma a otra diciéndole que había una cena en su propia casa... Rápidamenteme me incluyen en el grupo y me apuntan con ellos a participar. En la foto, el momento en que todos llegamos a la casa donde se celebraba la supuesta cena...

En el centro de la foto la que todos han llamado
inocente, inocente... Es Teresa, la anfitriona y a quien han dado la broma organizando una fiesta en su casa. A su lado la escoltan otros amigos y vecinos, Carmen (que es la que prepara el muñeco de inocente) y Carlos, su marido, en parte culpables de la fiesta.

El de la camisa de rayas es Andrés, el que inició la broma y puso en marcha todo el lío. A su derecha, Mª del Mar, su mujer, complice del evento. Ambos vecinos de los Pepes. En medio Alberto, el anfitrión de la casa, que no le ha quedado otra que abrir la puerta y dejarnos entrar...

Ya estamos de nuevo alrededor de una mesa comiendo y bebiendo, que es la imagen más común de estos días y mucho más con el mal tiempo que hace, pues no hay manera de poder salir a la calle con la de agua que está cayendo...

En la foto
los anfitriones, Teresa y Alberto, que
han decidido que la fiesta acabará cuando ellos quieran. La cosa se va animando... Hay que cantar de manera improvisada y el que no tenga imaginación ha de beber un chupito de un trago. Teresa ha escondido las llaves de la casa y dice que no deja salir a nadie, aunque conmigo hacen una excepción, pues soy la única que ha de volver a Sevilla y la noche está lluviosa...