Es sábado por la mañana y las calles del centro ya están llenas de gente dispuesta a gastar dinero y hacer sus compras. La imagen de la foto muestra parte de la cola que cada día se forma frente a la puerta de la administración de lotería de Doña Manilita, en la Gran Vía. Es incríble hasta dónde llega. Como muchos que, como yo, la observan sorpendidos, dicen es normal que toque, si venden tanto... La mañana de comprar gira en torno al calzado, pues salgo a buscar unas botas, aunque después de un par de horas gastando dinero, en mi bolsa hay dos pares de zapatos. Menos mal que pronto me encuentro con Marta y toca a ella un rato encontrar lo que busca para su fiesta. Poco más tarde, por fin, el par de botas cae en mi cesta de la compra... Dado que la hora de comer se nos echaba encima, decidimos tomarnos una cervecita con un picho. Nos movemos hacia la zona de Malasaña y empezamos en Casa Julio, famoso pos sus croquetas. De allí a la Plaza Dos de Mayo a tomarnos otra. Poco después, una visita a Popland y un café...
Y ya al caer la tarde nos lanzamos a la pelu. Una lástima que no pudieran atendernos a las dos, pues hubiera sido más divertido. Estamos en Juan, por dios! (Manuela Malasaña, 26) esperando para que corten el pelo a Marta. Por mucho que las dos insistimos, no hay sitio para ambas, así que en cuanto comienzan a lavarle la cabeza a Marta me voy a casa cargada con todas las bolsas de las compras.
Y al llegar a casa y después de descansar un rato me meto en la cocina y entre los fogones y el horno paso unas horitas preparándome para salir de nuevo y conocer la marcha de Madrid en sábado noche...
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