Es domingo noche y estoy reviviendo muchas de mis historias neoyorquinas del último año... Acabo de llegar a casa del cine y
no hago más que imaginarme y verme paseando por miles de rincones de la Gran Manzana... La razón por la que me vienen todos estos pensamientos ahora es porque he visto la peli
New York, I love you... No era la que pretendía ver porque no era el mejor día para ello, pero dado que la que en principio buscaba ya no está en cartelera, finalmente decidí lanzarme a ésta, aunque
siendo consciente de que al salir del cine mi cabeza estaría volando, como lo está ahora, por New York...

La sala elegiga una de los C
ines Renoir de Plaza de España (Calle Martín de los Heros), cuya entrada se ve en la foto de la derecha. Era pequeñita, pero acogedora y una de las cosas que me ha gustado es que no encienden rápidamente la luz al terminar la película y que la mayoría de los espectadores se quedan sentados hasta que terminan de salir en pantalla todos los créditos...
Siempre he dicho que después de una peli hay que volver poco a poco al mundo real. Odio los cines en los que te encienden la luz y te echan rápidamente a la calle...

La verdad es que me he sentido un personaje más de la película, pues realmente refleja la vida loca y las historias increíbles que ocurren en esa ciudad. Como dice uno de los protagonistas
New York is the capital of everything is possible... He disfrutado mucho volviendo a ver las calles, barrios y muchos rincones que conozco bien de New York. Y, como era previsible, me ha entrado una nostalgia tremenda al recordar muchos de los momentos vividos es esa ciudad.
Difícilmente aquellos que nunca estuvieron allí puedan creer y comprender las cosas que ocurren en la Gran Manzana.
Hay que vivirlo para creerlo y soy afortunada por haber tenido esa oportunidad en mi vida y además durante más de un año... En fin, y ahora a descansar, pues aunque mañana es fiesta en Madrid capital, día de la Almudena, en Getafe se trabaja...
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